lunes, 13 de junio de 2011

Llegada de la Cruz a Jódar, un antes y un después: Carmen Lirio

La Cruz a su llegada a Jódar
Desde pequeña he crecido en una familia cristiana-practicante y como fruto de ello ahora también lo soy. Pero por circunstancias personales llevo casi dos años más alejada de la Iglesia, de Jesús, pero eso no quiere decir que haya dejado de creer, solo que necesitaba un tiempo para reflexionar. Dentro de mí sentía que Dios existía, aunque en alguna ocasión lo dudara por un momento.
En Semana Santa de este año decidí ir a confesarme. Le comente al cura que mi Fe estaba flaqueando y mi preocupación por ello; él me dijo: “la Fe es como las cenizas que quedan después de una lumbre, parece que está apagada, pero si viene un poco viento se reaviva, no te preocupes cuando venga esa bocanada de viento volverá a salir la llama y cambiara tu vida”. Estas palabras junto con el resto de reflexiones que me comentó creo que nunca las olvidaré. Fueron el detonante de que preocupara más en reavivar esas cenizas.
Para sorpresa mía llegó antes de lo que pensaba el momento de reavivar mis creencias, con la llegada de la Cruz a Jódar. Por nada del mundo podía imaginar que aquel trozo de madera, me hiciese sentir una sensación inexplicable cuando lo toque en el trayecto hacia la Iglesia donde pasaría la noche, fue como si Jesús estuviese allí mismo predicando.


A partir de ahí me apunté como voluntaria para ir a Jaén y ayudar en lo que hiciese falta, en la llegada de la Cruz y los iconos.
En Jaén también hubo momentos muy especiales durante todos los actos, yo me quedo con tres de estos:
-       Llegada de la Cruz al hospital; allí se respiraba un ambiente de esperanza y a la vez de preocupación por parte de los enfermos y familiares que asistieron al acto.
Entre los enfermos, había una muchacha de nuestro grupo de voluntarios, que días antes cayó enferma. A ella le hacía muchísima ilusión ir a Jódar y a Jaén de voluntaria.
Pese a que no pudo estar en los demás actos, este momento lo vivió de manera especial, solo tenía que verla para comprender que Cristo estaba con ella y que su Fe era muy fuerte. Estaba pendiente a todo, pero la manera en que miraba la cruz y seguramente le pediría por su recuperación lo decía todo. Me hizo conmoverme y pedir por ella en mis oraciones en el resto de sitios donde estuvo la Cruz, pensé que estaría presente aunque fuese en el recuerdo.

-       Catedral: En Jódar me quede con la espinita de haber cogido un ratito más la cruz pero, por la afluencia de gente no pudo ser. Ese momento llegó cuando algunos voluntarios nos quedamos solos con la cruz sujetándola en el altar y transportándola hacia la salida, allí realmente fue donde disfrute de ella y me vino a la mente diferentes recuerdos de porqué debía de tener Fe y no dudar ni siquiera un instante.

-       Concierto en la iglesia de San Ildefonso: Otro gran momento ante la Cruz, sentados en el suelo para reflexionar y rezar en profundidad, escuchando las letras de las canciones, las cuales te hacían plantearte ciertas cosas y ver que se puede cambiar.
Por mi parte deciros que desde estos momentos estoy empezando a volver a creer con más intensidad si cabe que antes, y que cuando empiece el próximo curso, me gustaría integrarme en las diferentes actividades que ofrece mi parroquia, posiblemente vuelva a apuntarme para ser catequista y transmitir la palabra de Dios, como Jesús hizo con sus discípulos.
Os animo a todos a que vayáis a Madrid, seguramente será otro momento inolvidable como los vividos en nuestra diócesis.